sábado, 2 de noviembre de 2013

Happy Machine en tu biblioteca

Hoy te presentamos un libro de recomendable lectura, que trata sobre los "entresijos" del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Su autor, Pedro Mengíbar, reúne sus artículos de prensa publicados en el periódico La Opinión de Tenerife, para mostrarnos el día a día de una "Cantina ilegal" imaginaria donde recoge los comentarios y opiniones más diversos acerca de nuestra fiesta.  

Es para nosotros una alegría que, tanto Pedro Mengíbar, como el Aula de Cultura del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife hayan pensado en Happy Machine para realizar la portada de este libro que esperamos ocupe un lugar destacado en tu biblioteca. 


Con las directrices del autor, imaginamos y dibujamos una "cantina" (la protagonista del libro) cuyas paredes llenamos de elementos típicamente carnavaleros, entre los que queremos destacar una caricatura de  D. Pedro Gómez Cuenca, el inolvidable "Charlot de Tenerife", al que rendimos nuestro particular homenaje. 

Además, uno de nuestros ilustradores, tuvo el atrevimiento de incluir entre sus página unas palabras que te reproducimos a continuación para que vayas "haciendo boca" ;)

"Pedro demuestra su experiencia en el mundo del Carnaval y la agudeza de la que siempre ha hecho gala al llamar a su columna diaria “La Cantina”. Él sabe mejor que nadie que la cantina no sólo se refiere a un local, ni está limitada por unas paredes físicas. No pertenece a este ni a otro grupo carnavalero, es un lugar “en la nube virtual” ahora que esta expresión está tan de moda, y es patrimonio del propio carnaval.

Cada vez que dos carnavaleros se encuentran, ese lugar se convierte mágicamente en una cantina donde se discute acaloradamente sobre si la fiesta de antes era mejor, o si los premios de este año estuvieron bien o mal dados. Habitualmente estas cantinas no cierran hasta altas horas de la madrugada. Cada vez que dos grupos se cruzan y tienen la oportunidad, se establecen decenas de pequeñas cantinas donde se debate, se opina y se sueña de cara al próximo año. Estas cantinas son una escuela de respeto y de elegancia en el trato. 

Hay y ha habido grandísimos “cantineros” que han sido reconocidos por todos nosotros como los anfitriones perfectos de estas cantinas. Todos tenemos en mente varios nombres de estas personas, infinitos conversadores, grandes carnavaleros,  amigos de todos, en definitiva. 

Es más, diría que sin la cantina, sin el ambiente y la fiesta que esta destila, no merece la pena dedicarse al carnaval con la de sacrificios que esto supone. Es el espíritu de la cantina la que nos engancha cada año, el lugar donde encontramos a los de siempre y conocemos a la gente más divertida. Sin la cantina, como bien sabe Pedro,  no hay ni habrá Carnaval"

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